Updated: Jul 13



Se habla tanto de imaginar en el contexto de la crisis social: "imaginar futuros sostenibles" es la súper-tarea de nuestro tiempo, según Yayo Herrero.

¿Qué quiere decir realmente imaginar? ¿Cómo podemos empezar a hacerlo a partir de ya? ¿Quién nos puede enseñar?

Las palabras adquieren el sentido que les es atribuido por las culturas que las utilizan. Normalmente el significado común de una palabra viene heredado del pasado y conservado por la cultura dominante, quedando a veces desajustado respecto al presente que esa palabra viene a interpretar y al futuro que necesitamos preparar. Desde hace largo tiempo, en la cultura de la sociedad del espectáculo ("espectáculo" viene del latín "spectare": mirar), la palabra imaginación viene asociándose con el concepto de visualización, hasta el punto de haberse convertido, en la acepción más común, en su sinónimo. Desde el campo de las Artes (sobre todo de las Bellas) se ha defendido un concepto de imaginación asociado al desarrollo del concepto de pensamiento visual como pensamiento crítico adecuado a la sociedad del espectáculo.

Sin embargo, el concepto de imaginación como visualización puede resultar inadecuado a la hora de describir en profundidad y con complejidad suficiente el proceso de imaginar que se hace necesario en el contexto de la presente crisis-ecosocial. Para que la palabra cargada de significado viejo vuelva a desplegar su pleno potencial de entendimiento en una nueva realidad, hay que limpiarla de los significados-pegote adquiridos por su uso común. En esta operación de limpiado, recurrir a la etimología de la palabra puede resultar de utilidad extrema. En la etimología queda impresa la intención comunicativa y cognitiva primaria de una palabra y se condensa el gesto fundamental que la dispone a recoger significado a partir de la realidad. Veamos entonces la etimología de la palabra imaginación. A nivel etimológico, la palabra "imaginación" viene de la palabra "imagen", del latín "imago" (retrato, copia, imitación). Calvert Watkins la vincula con la raíz indoeuropea *aim- (copiar), presente también en emular e imitar.

En la etimología de la palabra imaginación, más que un vínculo explícito con el concepto visualización y el aspecto visual con el que asociamos comúnmente la palabra imagen, encontramos una relevancia de su conexión con la mímesis, la imitación, la copia. Sabemos, sobre todo por la neurociencia, que la imitación y la copia no son prácticas pictóricas y visuales, sino multi-sensoriales y cinéticas: pensemos por ejemplo en la música y en nuestra capacidad de imitar un sonido. Según los descubrimientos neurocientíficos más recientes (Sinigaglia y Rizzolati), la mímesis, la imitación, es, el proceso kinestésico que regula nuestra comprensión del mundo a través de la actividad perceptiva y cinética de las neuronas espejo. Para comprender cualquiera acción que percibamos, las neuronas espejo de quién percibe imitan la acción percibida en primera persona. Hacen la misma acción. Se mueven con ella. La mímesis, es el fundamento cognitivo de nuestra mente y es en suma un fenómeno kinestésico más que visual. Además la mímesis es en sí un proceso imaginativo: las neuronas espejo completan intuitivamente e imaginativamente la serie de acciones y movimientos que han producido la percepción de partida. A reprueba entre la conexión entre imaginación y movimiento, estudios aún más recientes demuestran la influencia del movimiento en la mejora de la capacidad imaginativa: el movimiento aumenta la producción de la mielina, un enzima que intensifica las conexiones neuronales responsables de la imaginación.

La cultura de la performatividad nos puede ayudar para hacer luz sobre el aspecto mimético y kinestésico de la imaginación y para re-significar la palabra para que resulte más útil a la hora de interpretar críticamente nuestro presente. En las últimas décadas, el concepto de performance ha ido influyendo siempre más en la teoría crítica y ha servido para describir fenómenos complejos de manifestación y reproducción del poder. Más allá de las imágenes en sentido visual, el poder se representa a través de una dimensión corporal total, perceptiva y cinética. La perfomatividad consiste en la repetición de hábitos gestuales codificados asociados a un tipo de identidad con sus aspectos de dominantes o subordinados, que sirve como sistema de reproducción del poder. La repetición de movimientos codificados aprendidos por exposición perceptiva a sus modelos gestuales es la sustancia de lo performativo.

El poder acciona sobre el cuerpo a través de la mímesis, ofreciendo modelos a imitar, que penetran en el dominio multisensorial quién los percibe e imprimiendo los hábitos gestuales correspondientes sobre éstx. El poder plasma los cuerpos a través de fuerzas opresivas y traumáticas que tienen una manifestación física en nuestras actitudes, tics, posturas y modalidades cinéticas. El poder, a través del trauma, nos imprime una manera de movernos en el mundo y también, por consiguiente, nos sugiere físicamente una manera de mover a los demás. Porque también las relaciones se entretejen por conductas kinestésicas llenas de significados y lucha de estatus.

La creciente difusión social medias, involucra a las usuarias en la participación en las performance del poder mediático. Lxs usuarixs no sólo son espectadorxs como con la televisión o el cine sino también performer, a través de la asunción de determinados lenguajes corporales, participando en las coreografías, posturas y actitudes dominantes (basta pensar en el boom de TikTok). Cada selfie es un movimiento cristalizado, pone en marcha una acción en el mundo y representa una postura frente a él. Por esta posición de corresponsabilidad con el poder a la que nos exponen los medias virtuales, como usuarixs-creadorxs de las plataformas mediáticas, necesitamos construirnos unos hábitos de autorreflexión performativa para entender qué lenguajes de movimientos estamos haciendo nuestros y qué retóricas del poder estamos reproduciendo mientras.

La interacción entre imaginación y mímesis nos ayuda para analizar en los cuerpos y a través de los cuerpos, las performances del poder. El pensamiento visual, no es suficiente si no se integra por un aspecto performativo, es decir por una conciencia del aspecto kinestésico de la representación del poder.

Resignificar la palabra imaginación como proceso performativo, nos permite profundizar en la comprensión de la cultura y del poder como técnicas del cuerpo. Conociendo los lenguajes creativos del movimiento, no sólo adquirimos herramientas para el análisis sino también herramientas creativas para modificar nuestra actitud frente al mundo de una manera material. La imaginación como pensamiento performativo, nos ofrece una posibilidad de comprensión radical y empoderadora en el presente: detectar y liberarnos de las relaciones de poder incorporadas. Sólo así podremos pasar a la acción en tiempos de crisis y de urgencias, entendiendo críticamente qué performatividades estamos representando y reproduciendo y cuáles necesitamos cultivar para cambiar las dinámicas de poder.

¿Cómo podemos fortalecer el poder de la imaginación en la sociedad de la performance?

Los conceptos elaborados en la práctica y teoría de las Artes Performativas nos ayudan para entender más en general los procesos kinestésicos a la base de la imaginación. Cabe aquí señalar la metáfora que el maestro Philip Zarrilli crea, refiriéndose al cuerpo del performer que se vuelve "todo ojos" cuando se sintoniza con la imagen y la representa.

Tanto en la teoría como en la práctica de la performance de Zarrilli es muy influyente el concepto de imaginación de Yasuo Yuasa:

"De qué forma tan poco imaginativa hemos concebido la imaginación. Bajo la influencia del dualismo cartesiano, se considera demasiado a menudo que la imaginación es simplemente una “imagen”, concebida como algo en la mente. Para Yuasa y la fenomenología, imaginar es un acto psicofisiológico de la integridad cuerpo-mente. Para el actor actualizar una imagen, como visualizar la gaviota en la obra homónima de Chéjov, significa mucho más que ver la gaviota proyectada en su pantalla mental. El performer entrenado a través del cuerpo , que ha empezado a actualizar su “sensibilidad-ki”, debería ser capaz de actualizar intuitivamente una conexión corporal plena con esa imagen que fuera palpable en todo su cuerpo, desde la planta de los pies hasta a través de los ojos. Es lo que Barba describe como una destilación de “patrones de energía que [se] aplica a la manera de concebir o componer una acción dramática” (1985: 15). Esto es “el aspecto físico del pensamiento” cuyo homólogo es “pensar con el cuerpo”, siendo ambos esenciales para un performer, si lo que elx performer quiere es convertirse en un artista completo capaz de crear pensamientos con el cuerpo."

"Al filo de la respiración, mirando" de P. Zarrilli, [ Traducción de Sol Garre ]

El concepto de imaginación "kinestésica" elaborado por Zarrilli, reivindica el rol del cuerpo en la comprensión creativa del mundo. No es casual que en Occidente el cuerpo haya sido excluido históricamente como principio espiritual y degradado a función cognitiva inferior (Cavarero). La intención ha sido debilitar la capacidad de imaginación que en el cuerpo reside, por su potencial subversivo. Las propagandas de los sistemas de valor anti-cuerpo, sobre todo la Iglesia y la ciencia racionalista han tenido una función instrumental al establecimiento del sistema capitalista, siendo corresponsables y defensores de sus políticas de sublimación y de extractivismo que ha llevado a la crisis eco-social.

El concepto de imaginación de Zarrilli, se ofrece no sólo como una teoría que ilumina el concepto de imaginación sino que abre un terreno de práctica para actualizar nuestra manera de educar la imaginación y potenciar sus efectos en este momento histórico en el que no sólo lxs artistxs sino a todxs lxs que tenemos que imaginar y actualizar futuros sostenibles para cambiar el mundo. Igual que los artistas, necesitamos entrenar la creatividad de nuestros cuerpos para dejar de reproducir las performatividades dominantes y generar nuevas performatividades que resuenen con nuestras imágenes de un futuro habitable. A partir de ya, tenemos que aprender imaginar con el cuerpo, como hace un* performer. Para lxs que estén en Madrid a finales de Julio 2021, os dejo la información del Taller de performance, interpretación y creación: "Repensar el entrenamiento y la imaginación" que hace mi maestra Sol Garre, alumna directa de Philip Zarrilli, profesora de interpretación y la RESAD e Investigadora de relevancia internacional en Técnica Chejov.

https://www.vertico.es/taller/repensar-entrenamiento-y-imaginacion/



16 views0 comments

Loooook at it!!!


"It matters what subjects we use to think other subjects, it matters what stories we tell to tell other stories, it matters what thoughts think thoughts, it matters what knowledge knows knowledge."


Donna Haraway

2 views0 comments

"Las nociones de ‘performance’ y ‘performatividad’ comparten la raíz genealógica ‘to perform’. La performatividad según Austin (1966) corresponde a enunciados que ‘hacen lo que dicen’, es decir, realizan el acto que refieren. Poseen la capacidad de articular, generar o producir algo. La condición performativa de la inclusión se expresa con claridad a través de la función de audibilidad del propio concepto, es decir, al sólo escuchar dicha categoría activa otros niveles de sensibilidad y conciencia social. Por tanto, en este punto, se cumple el principio de performatividad, es decir, genera algo en el interlocutor, lo que en primera instancia puede describirse por vía del concepto de perturbación empática, es decir, “aquello que nos incómoda, perturba, frustra, su constitución oscila entre la implicación y la ruptura, nos reformula de manera productiva” (Hite, 2016, p.19). ‘Audibilidad’ y ‘capacidad escultórica’ participan en la consolidación del enlace de realización. ¿Es la inclusión en sí misma, una palabra performativa? Tal condición se alcanza, según Derrida (1989) por vía de una invención social, cuyo uso alterativo es algo que se consolida con el tiempo. Es performativa en la media que ha superado la acción discursiva y ha disfrutado de la capacidad de hacer y alterar la realidad o el estado mental de quien la oye. La inclusión es en sí misma, un metálogo, es decir, una discusión compleja y crítica sobre los principales problemas educativos. En lo que respecta a la ‘performance’, esta desempeña un papel crucial en la regulación del concepto de inclusión, específicamente, traza directrices para permanecer en la memoria de sus oyentes. ¿Qué pasa con el tiempo de elaboración del argumento, su teatralidad y acción sígnica? En efecto, requiere del pasado para consolidar una memoria social albergada en la noción de historia de la consciencia. “Es aquí cuando la performance adquiere su valor de performar, es decir se vuelve performativa en tanto que produce algo, nos hace recordar, hace que tengamos que recurrir a nuestra memoria y por tanto nos convierte en agentes necesarios para completar” (Montalbo, s/rp.3) un determinado fenómeno o registro objetual. Al recurrir el oyente a las disposiciones de la historia de la consciencia se genera un cambio en su aparato cognitivo, aconteciendo de esta forma, la capacidad performativa. En efecto, “es con la inclusión de la memoria con la que la performance se vuelve performativa, genera un cambio” (Montalbo, s/r, p.3)."


logo https://include-digital.com/ [22-1-2021]


CITA:

Aldo Ocampo González (2019). La condición performativa de la Educación Inclusiva: un discurso provocativo y alterativo. En Aldo Ocampo González Cuadernos de Educación Inclusiva. Vol. III. Repensando la justicia social y la educación inclusiva. Santiago de Chile (Chile): Centro de Estudios Latinoamericanos de Educación I. (https://www.aacademica.org/aldo.ocampo.gonzalez/22.pdf)

2 views0 comments